Hacia 1920 el nuevo traje masculino, de corte más sobrio y práctico, buscaba un elementos para sujetar sus 'nuevos' pantalones, que lucían un tiro más bajo. El cinturón desbancó entonces a los omnipresentes tirantes del clásico gentleman inglés. En 1938 la revista 'Life' publicó un artículo afirmando que el 60% de los hombres ya lo llevaban.